SEGURIDAD GLOBAL, algo más que un concepto


En este mundo global de retos colectivos y futuro incierto, nos ayudará a entender las nuevas dinámicas sociales, económicas, energéticas y tecnológicas el desarrollo de ese amplio concepto que es la seguridad global que va a definir el presente y futuro del mundo.

Manuel Sánchez Gómez-Merelo
Consultor Internacional de Seguridad

Actualmente, las amenazas se presentan con muchas dimensiones y formas en ámbitos como la inestabilidad geopolítica, la delincuencia y terrorismo, las catástrofes naturales y, más recientemente, las pandemias mundiales.

En este sentido, la pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la importancia de una planificación eficaz que permita la continuidad de la actividad y la estabilidad social.

La pandemia actual es tanto un desafío como una oportunidad. Como desafío, lleva implícitos trastornos, sufrimiento, ajustes a corto y largo plazo, pérdidas económicas y trágicamente, víctimas humanas. Como oportunidad, ofrece a toda la sociedad la posibilidad de reflexionar sobre la seguridad global, las nuevas soluciones, los tipos de comportamiento y la modernización de las organizaciones públicas y privadas.

Debemos ser conscientes de que en el mundo actual se están produciendo cambios profundos, no eventuales, y que es necesario contribuir de una forma más eficaz y realista a la mejora de la seguridad global. Desde esta perspectiva de la seguridad hemos de ayudar a instituciones y organizaciones a rediseñar nuevas estrategias en el mundo globalizado.

Para ello, hemos de estudiar las grandes tendencias que vivimos, definir los nuevos riesgos económicos, políticos y sociales que nos acechan y esquematizar un escenario de futuro en el que un modelo de gobernanza y seguridad global sea capaz de responder a los nuevos retos colectivos que nos amenazan.

Como definición, hemos de entender el ecosistema actual de la seguridad global y realizar un análisis profundo de sus fallos y de los retos más importantes a los que nos enfrentamos; analizar el impacto y los cambios en la política y economía en esta materia y sus organizaciones e instituciones; identificar las grandes tendencias. En especial, en los riesgos en las infraestructuras críticas, hemos de analizar su posible impacto y reestudiar las complejidades de la toma de decisiones y liderazgo de la seguridad global como tarea imprescindible para un futuro esperable de la seguridad.

El abordaje de conjunto de seguridad global, en última instancia, ofrece una oportunidad para reflexionar sobre cómo plantear y mejorar las actuaciones evitando así los errores y deficiencias del pasado, especialmente, en estos momentos de transformación digital, convergencia y nuevas normativas.

Seguridad Global, integral e integrada

La seguridad global es uno de los pilares fundamentales sobre los que se deben apoyar las organizaciones, y ha de entenderse como un  objetivo integral e integrado que tiene por finalidad la protección de personas y bienes o activos, y servir para proteger intereses y objetivos estratégicos, tanto en su organización vertical como en su dimensión transversal.

El contexto en el que se están operando, y la importancia que ha asumido y asumirá la seguridad global, demandan nuevos tipos de análisis y conocimiento multidisciplinar de las soluciones a aplicar.

SEGURIDAD GLOBAL, algo más que un concepto, por Manuel Sánchez Gómez-MereloSolo una seguridad integral e integrada garantiza una protección eficiente frente a amenazas globales y supone una aplicación globalizadora de la seguridad, en la que se tienen en cuenta los aspectos humanos, legales, sociales, económicos y técnicos de todos los riesgos y amenazas que pueden afectar a las personas y bienes integrantes en la actividad de una organización.

La seguridad integral engloba, no solo la seguridad física y operativa sino también la seguridad lógica y ciberseguridad, la seguridad de las tecnologías de la información, la seguridad de la red, la continuidad del funcionamiento, la prevención del fraude, así como cualquier otro ámbito o función relevante cuyo objetivo sea la protección frente a potenciales daños o eventuales pérdidas.

Cuando hablamos de seguridad integral e integrada nos referimos a un sistema global y activo caracterizado por el establecimiento de los adecuados niveles de prevención y protección. Para conseguir este objetivo se necesita implementar estrategias y poner en marcha un sistema de gestión que permita prevenir y controlar los riesgos y amenazas a los que están expuestas las organizaciones.

Para ello, hemos de definir: las políticas de seguridad, crear una cultura de seguridad integral, establecer los mecanismos de control y gestión de la seguridad física y lógica, monitorear el sistema de seguridad y dimensionar la resiliencia.

En definitiva, se trata de llevar a cabo una gestión global de los riesgos y las seguridades, principio que debería extenderse hasta el nivel organizacional, donde no pueden desarrollar su labor aisladamente los responsables de analizar y gestionar los riesgos y vulnerabilidades de sus diferentes áreas, sino que deben actuar coordinadamente, utilizando una metodología común, bajo una única dirección, que garantice su gestión de forma global, en beneficio de la seguridad de la infraestructura u organización.

Para ello, toda organización hoy en día, sea pequeña, mediana, o grande necesita entender cuáles son los riesgos que podrían impactar en la continuidad de su funcionamiento y, en consecuencia, establecer una estrategia adecuada para mitigarlos y operar en un nivel aceptable o adecuado a su realidad y actividad.

Nuevos desafíos y seguridad global

Los desafíos que sugiere el nuevo contexto global de riesgos y amenazas requieren soluciones de seguridad innovadoras, que incorporen a la tecnología como base de la estrategia de seguridad necesaria para operar en las organizaciones y la sociedad en su conjunto.

Para cumplir estos objetivos el liderazgo o dirección de seguridad ha de disponer de gerentes, supervisores y operadores que actúen según directivas, reglas, procedimientos y consignas establecidos por la dirección general.

El liderazgo de seguridad integral e integrada se debe ejercer mediante prácticas directivas que enfoquen esa seguridad como un valor fundamental en la organización.

La implementación de los medios adecuados para promover la participación de los todos operadores y la implantación de sistemas para garantizar la aplicación de reglas y procedimientos debe ser paso previo para estrategia de implementación de estos objetivos.

Igualmente, hemos de cambiar la denominación de los tradicionales departamentos de seguridad por la de departamentos de “seguridad global”, lo que significa que la gestión de los sistemas de control y vigilancia es una tarea transversal, pues la misión fundamental es garantizar la protección de la organización en su totalidad y ámbito de actividad, y dotarla de estabilidad para que pueda alcanzar sus objetivos.

Consecuentemente, es preciso establecer nuevos y eficaces programas de formación especializada para los directores de seguridad en materia de inteligencia y seguridad global pues, tenemos que evitar lo que, en la actualidad sucede que, en muchos casos, asumen la nueva responsabilidad sin saber exactamente las implicaciones que ello tiene y las nuevas tareas que conlleva.

SEGURIDAD_GLOBAL-2

En definitiva, la seguridad global debe ser vista como un fractal: un servicio integrado autoproyectivo en donde el conocimiento de la actividad y el entorno, el factor humano, los procedimientos y la seguridad física y lógica integren un buen sistema, arborizado, imprescindible para la generación de esa cultura de seguridad (prevención + protección) que creemos necesaria en todos los niveles de la organización.

Finalmente, hay que tener en cuenta que el concepto de seguridad global es especialmente importante en el ámbito de las Infraestructuras Críticas y Estratégicas. Para una adecuada política de protección de las mismas, han de tenerse en cuenta los siguientes aspectos fundamentales, como: la protección de los servicios esenciales; la gestión estratégica de la seguridad alineada con la política de riesgos; la estructura organizativa y de responsabilidades en materia de seguridad integral; la responsabilidad, compromiso y participación de todo el personal; la formación especializada y concienciación de los recursos humanos adscritos a la prevención y protección; el desarrollo y gestión de capacidades para la prevención, detección, protección, respuesta, resiliencia y recuperación; la colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad; el cumplimiento normativo y aplicación de buenas prácticas; y la mejora continua de los procesos de seguridad implementados.

Por todo, y con ello, hemos de interiorizar que la seguridad global es mucho más que un concepto y, en consecuencia, debemos actuar con la mayor brevedad.

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