Seguridad en Hospitales, referente de protección humana


Las amenazas más importantes a las que actualmente está sometida la Seguridad en los Hospitales, son las agresiones a personal sanitario, y el robo de información y equipamiento.

Como cada 17 de septiembre, se celebra el “Día Mundial de la Seguridad del Paciente” y, este año una vez más, la OMS, a raíz de que la pandemia de la COVID-19 agravara significativamente el riesgo de errores y vulnerabilidades, insiste en recordar y concienciar a los profesionales sobre el importante papel que juegan en la seguridad del paciente en todo su recorrido.

Manuel Sánchez Gómez-Merelo
Consultor Internacional de Seguridad

Seguridad en Hospitales, referente de protección humana, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo

Las instalaciones hospitalarias, clasificadas como Infraestructuras Críticas o Esenciales, presentan nuevos retos y exigencias ante los riesgos, amenazas y vulnerabilidades. A modo de esquema general, presentamos un decálogo de acciones a revisar y actualizar:

Seguridad en los Hospitales un referente

La inversión para mejorar la seguridad puede conseguir ahorros considerables, así como mejoras para los pacientes, ya que el coste de la prevención del daño es, generalmente, menor que el coste derivado de afrontar sus consecuencias.

La seguridad de los pacientes está prevista en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, cuyo objetivo general es «garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades», siendo un objetivo primordial el procurar el acceso de todas las personas a los servicios de salud esenciales con todas las seguridades.

Ello es responsabilidad de todos los profesionales implicados en el amplio esquema de desarrollo de la actividad sanitaria, y se deben adoptar las acciones necesarias para aplicar todas las medidas de seguridad a nuestro alcance con eficacia y eficiencia, garantizando así, tanto la salud y bienestar del usuario, como los de los profesionales sanitarios.

La seguridad del paciente y de los trabajadores sanitarios no puede garantizarse sin acceso a infraestructuras, tecnologías y dispositivos de prevención y protección que deben estar bien informados, y con un personal sanitario, técnico y de gestión cualificado y comprometido, desarrollando su labor en un entorno propicio y seguro.

Riesgos, amenazas y vulnerabilidades

Los hospitales presentan, con carácter general, un catálogo de riesgos y amenazas muy diferenciado en razón a su categoría.  Su aplicación está muy condicionada a la conjugación de las distintas variables básicas, de las diferencias que definen a cada uno de los establecimientos hospitalarios y sus condiciones implícitas o puntuales de seguridad derivadas de circunstancias típicas o atípicas.

Los riesgos y amenazas en este tipo de actividad se orientan hacia la consecución de unos daños provocados a las personas, los bienes, las instalaciones y el equipamiento.

Los riesgos y amenazas y su valoración más importante y básica en este tipo de establecimientos se concentran, generalmente, en cuatro grupos principales:

Los riesgos de la naturaleza. En los establecimientos hospitalarios, este tipo de riesgos, se centra principalmente en la posibilidad y la probabilidad de que, por su situación geográfica y urbanística, puedan de manera ocasional verse afectados directamente por inundaciones o tormentas, principalmente de tipo eléctrico, de notable magnitud.

Los riesgos técnicos. Este tipo de riesgos, presentes en todo tipo de establecimientos, son aquellos que están más relacionados con la calidad de la construcción, de sus instalaciones y con los buenos o malos estudios y diseños de todos y cada una de las partes que constituyen el conjunto del propio establecimiento. Integran este grupo de los que llamamos riesgos técnicos, las potenciales averías, los incendios y explosiones fortuitas y los procesos de corrosión.

El riesgo de incendios fortuitos en los establecimientos hospitalarios, integrados igualmente en este apartado, es, sin duda, y desde un planteamiento general, la amenaza potencial más importante en la mayoría de los casos.

Los riesgos derivados de la actividad social y laboral. Son aquellos que están directamente relacionados con las distintas actividades que se desarrollan en el hospital, su dimensión y categoría. Están integrados por los derivados de accidentes laborales, pérdidas o hurtos internos, contaminación y abstención laboral.

En todo caso, se requerirá de la creación de un programa de análisis y evaluación continua, dentro de un plan de seguridad y salud laboral debidamente contrastado.

Los riesgos derivados de las actividades antisociales. Este tipo de riesgos y amenazas, según los casos y circunstancias, pueden llegar a materializarse en actos de intimidación o agresión (violación o agresión física de personas, secuestros, etc.); robo y hurto (bienes y valores, documentos, vehículos, etc.); fraude (manipulación de la información, balances e inventarios, etc.); atraco (agresión con violencia para el robo o hurto de bienes en habitaciones y vehículos aparcados, etc.); sabotaje de instalaciones (como reivindicación laboral o venganza por despido, etc.); agresión terrorista, vandalismos y destrozos (por diversas causas e intenciones); amenaza de bomba, etcétera.

Garantizar la seguridad de los profesionales es sinónimo de proteger la de los usuarios, por lo que la prevención de riesgos laborales es uno de los pilares sobre los que debe asentarse el trabajo desempeñado en los centros asistenciales y hospitalarios.

En cualquier caso, observando las cuatro áreas de riesgo que determinan el esquema básico relacionado y sus consecuencias históricas se puede comprobar que el riesgo más importante comúnmente presentado y protagonista es el riesgo de incendio en su modalidad de fortuito. Es el más importante y temido por sus consecuencias y, por ende, el que más preocupa a los empresarios y a las Administraciones Públicas e, incluso, a los visitantes y clientes de los hospitales. También a tener en cuenta, se encuentra en preocupante incremento el riesgo de agresión al personal sanitario.

Seguridad desde el diseño

Hemos de hacer notable la importancia de la seguridad desde el diseño y la arquitectura actual que trabaja en lo que se denomina “diseño basado en evidencias”, cuyo objetivo es establecer un vínculo directo entre las estrategias de diseño y los resultados médicos. Uno de los resultados obtenidos con los trabajos actuales es una herramienta que permite identificar posibles actuaciones de mejora, y ordenarlas según su coste, lo que puede resultar de gran utilidad para los centros sanitarios.

El término Security by Design hace referencia a una filosofía en la que la seguridad no se añade al final de un proyecto, sino que se integra desde la etapa inicial de su desarrollo. Es decir, en lugar de construir primero un sistema y luego añadirle medidas de protección, se diseña pensando desde el principio en cómo evitar posibles fallos o accesos indebidos.

Una nueva seguridad global, integral e integrada debe ser totalmente protagonista “desde y no por” el diseño, como valor compartido con la arquitectura.

La propuesta de “seguridad desde el diseño”, puede definirse como el proceso que se desarrolla durante la fase de diseño arquitectónico en el que se incorpora el análisis de los riesgos relacionados con la actividad, las seguridades y salud mental del trabajador.

La arquitectura y los sistemas que están diseñados desde el punto de vista de la aplicación de riesgos/seguridades desde el proyecto, tiene como objetivo prevenir la aparición de vulnerabilidades en las organizaciones y sus actividades. Por ello, estos diseños se centran en establecer espacios, medidas y controles que eviten que surjan los problemas. Durante muchos años, los que llegamos al mundo de la seguridad procedentes de la arquitectura, hemos visto y sufrido como este “no valor compartido”, esa falta de “seguridad desde la arquitectura”, ha generado o incrementado riesgos y vulnerabilidades en el ámbito hospitalario.

Seguridad global, integral e integrada

La Seguridad Global está experimentando una evolución hacia nuevos paradigmas que buscan una protección más efectiva, considerando la complejidad y la interconexión de los desafíos actuales.

Los nuevos paradigmas de Seguridad Global han de protagonizar un enfoque integral que va más allá de la protección física, abarcando aspectos como la Seguridad de la Información y la Ciberseguridad, la Seguridad Ambiental y la Seguridad Humana. Este enfoque holístico considera la seguridad como una estrategia integrada que protege tanto los activos físicos como los intangibles de una organización, incluyendo sus datos, sistemas, personal y entorno de actividad.

Hoy en día, se contabiliza a nivel mundial un número elevadísimo de víctimas y de daños a las personas, en gran medida evitables, a causa de las deficiencias, errores y vulnerabilidades, tanto en los procedimientos e infraestructuras, como en la propia atención sanitaria. Ya sea debido a falta de inversión o a mala gestión, lo que subyace es en gran medida las carencias derivadas de una deficiente cultura para la seguridad de los pacientes y trabajadores.

Medios y medidas de control y seguridad

En la actualidad, los medios técnicos, los sistemas y tecnologías para su aplicación a la Seguridad de los Centros Hospitalarios, están lo suficientemente evolucionados como para no existir problema alguno en el planteamiento de la prevención y protección de todos y cada uno de los riesgos y amenazas que comportan el amplio catálogo de aplicación a este tipo de establecimientos. No obstante, una serie de aspectos pueden condicionar la implantación de ciertos tipos de sistemas de seguridad.

Los medios técnicos se dispondrán prioritariamente para el cumplimiento de la legislación y la normativa vigente en cada caso o comunidad social, que se centra, principalmente, en la instalación de los sistemas de cara a la prevención y protección contra incendios; la disposición de los medios de seguridad e higiene en el trabajo para garantizar la salud laboral; el establecimiento de los medios para garantizar el correcto funcionamiento de aparatos y sistemas de utilización o tratamiento especial; la implantación de los medios complementarios para facilitar la ejecución de los planes de autoprotección y evacuación para casos de emergencia.

Entre los principales medios técnicos de seguridad cabe destacar los correspondientes a la siguiente agrupación por áreas de riesgo: Contra incendios; contra accidentes, explosión y averías; contra robos, agresiones y atracos; contra vandalismo, sabotaje y terrorismo; contra robo de información o alteración de sistemas.

En este sentido, cabe destacar algunos aspectos desconocidos o poco comprendidos, que condicionan estos análisis y consecuentemente la política de seguridad como: la integración de Sistemas de Seguridad, los sistemas de videovigilancia, el control de accesos, la detección de Intrusión, el control y localización de activos, la gestión de otras instalaciones de prevención y protección.

Planes de seguridad, control y contingencia

La implementación de un ecosistema de seguridad global requiere igualmente de una nueva integración y unificación de los diferentes planes a establecer como: el Plan Director de Seguridad. El Plan de Integral de Seguridad definirá la política general de la organización para garantizar la seguridad global del conjunto de instalaciones o sistemas de su propiedad o gestión. Por otro lado, hay que establecer el desarrollo y despliegue de un Plan de Contingencia para la gestión de las Seguridades (prevención + protección) basado en una metodología de planificación, desarrollo y gestión.

Igualmente, han de establecerse e integrarse en esta unificación, los planes de: Protección de la información, informática y redes; los planes de seguridad contra incendios y explosiones; los planes de seguridad contra actos antisociales o ilícitos; y los correspondientes a la seguridad en el transporte, medioambientales y de salud laboral.

La elaboración de los diferentes Planes de Seguridad de los edificios e instalaciones, identificando vulnerabilidades y estableciendo criterios de aplicación de medidas de seguridad, tanto técnicas como organizativas, son imprescindibles para la implantación de la Seguridad Global.

Igualmente lo es la elaboración de los Planes de Emergencia necesarios y los procedimientos de actuación para el cumplimiento en los establecimientos de la Norma Básica de Autoprotección (así como de normativa local y autonómica que pueda afectar a cada organización y actividad).

Capítulo aparte será el planteamiento de los Planes de Seguridad en aquellas organizaciones que son designadas como operadores críticos, que tienen la obligación de presentar un Plan de Seguridad del Operador (PSO) y un Plan de Protección Específico (PPE).

Gestión integral del Riesgo y las Seguridades

El planteamiento de presente y de futuro de las instalaciones hospitalarias, exige de: una gestión integral e integrada de las seguridades (industrial, física, lógica, pública y privada); una gestión integral y centralizada de la vigilancia y la comunicación; una organización y gestión de la autoprotección, y una alineación de los objetivos de sanidad y seguridad con una normalización y homogeneización de la gestión integral.

Todo el catálogo de riesgos, amenazas y vulnerabilidades, y sus correspondientes medios y medidas de seguridad para su minimización, deben tratarse bajo plataformas de gestión integral e integrada.

Hemos de integrar las distintas seguridades como: la seguridad contra incendios como potencial y real protagonista, la seguridad industrial como base de garantía de funcionamiento, la seguridad eléctrica como base energética de continuidad, la seguridad en las instalaciones especiales como áreas significativas, la seguridad en emergencias como protección ante incidentes, la seguridad medio ambiental como control de la contaminación, la seguridad ante la intrusión como base contra actos ilícitos o antisociales, la seguridad arquitectónica y vial como parte de la prevención y protección de las actividades, la seguridad de la información como garantía de confidencialidad exigida.

Esta gestión integral e integrada de las seguridades, debe estar inmersa en las actividades productivas con clara definición de objetivos con una política de seguridad y una organización y procedimientos orientados a la prevención.

Igualmente, se completará este capítulo con la identificación, análisis y evaluación de las correspondientes vulnerabilidades derivadas del entorno, ubicación y diseño de todas y cada una de las infraestructuras de la organización.

Dirección de Seguridad Global. Liderazgo

Derivado de diversas situaciones acontecidas como: la reciente pandemia, la aceleración de la transformación digital, la globalización de los riesgos y amenazas, tanto los CSO (Chief Security Officer) responsables de la seguridad física de la organización, como los CISO (Chief Information Security Officer) responsables de la seguridad lógica o ciberseguridad y de la información, no se encuentran motivados para un mayor desarrollo de sus carreras porque han de abordar problemas transversales y globales con mayor horizonte y visión holística.

Para la nueva visión y misión de la Seguridad Corporativa Global, integral e integrada, junto a la Inteligencia Operativa y la Gestión Global, es preciso que los responsables de la Seguridad Hospitalaria cambien su habitual posición dentro de  un esquema funcional, especializado y experto, a uno angular con visión holística de la organización y sus actividades, que observe y analice de manera transversal la información y, dentro de ella, lo que puede afectar de manera global y sostenible al funcionamiento y a la continuidad.

En definitiva, estamos en los planteamientos hacia un perfil Director de Seguridad Global, con visión holística, multidisciplinar y alta capacidad de gestión corporativa, reportando directamente a la Dirección General (CEO) y gestionando el riesgo global de la organización.

Formación y cultura

Los nuevos retos y nuevas exigencias, requieren de respuestas globales que hacen precisa también una visión compartida, junto a la preparación adecuada de cada vez más profesionales, ejecutivos y operativos, que han de acreditar una formación y capacitación especializada, no lineal, basada en estrategias y pensamientos abiertos y flexibles, que les convierta en los lideres de la seguridad hospitalaria que venimos precisando. Un nuevo planteamiento de una formación especializada y continuada, con el entrenamiento y actualización a lo largo de toda la vida profesional como uno de los ejes de la seguridad del paciente y de un funcionamiento seguro.

Reconociendo que garantizar la seguridad del paciente es una prioridad clave en la prestación de los servicios de calidad, y considerando que todas las personas deben recibir servicios de salud seguros independientemente del lugar donde se presten, se presenta, en primer lugar, la necesidad de desarrollar una cultura de seguridad que y, por una parte, conozca, acepte y afronte el amplio catálogo de riesgos inherentes a la asistencia sanitaria y por otra, trate incidentes o errores con un criterio no meramente defensivo.

Renovar la cultura de seguridad implica aplicar un modelo de valor compartido por todos los profesionales e individuos implicados en cualquier organización sanitaria que han de trabajar de forma coordinada, colaborativa y participativa dentro de unas organizaciones tan plurales y complejas que precisan llevar como bandera un conjunto de valores y normas que posicionan a la seguridad, la reducción del riesgo de daño y la mejora continua como el objetivo común a perseguir de cara a una asistencia sanitaria de calidad y una seguridad del paciente impecable.

En este sentido, interesa resaltar la importancia de la formación de equipos multidisciplinares, con la participación de diferentes especialidades profesionales (arquitectura, ingeniería, empresas tecnológicas y de seguridad, etc.), además de todos los correspondientes a las disciplinas sanitarias (gestores, médicos, auxiliares, sanitarios, técnicos, etc.), trabajando de forma conjunta y colaborativa, con un objetivo común: “Primum non nocere”, es decir, dentro de la potencial ingerencia que toda intervención sanitaria representa, poder garantizar la excelencia en el funcionamiento y programación dirigida a la conservación, mantenimiento y recuperación de la salud de los pacientes.

Colaboración Público-Privada

La Seguridad Hospitalaria siempre será un nuevo reto, principalmente en los ámbitos públicos, ciudadanos y corporativos. Sus responsables se tornan cada vez más importantes en todas las entidades y organizaciones, con la misión de prevenir los riesgos y amenazas, controlar las vulnerabilidades y garantizar la gestión e intervención, minimizar los daños o pérdidas y garantizar la seguridad de pacientes y personal sanitario.

El presente y futuro de la Seguridad Global ofrece una serie de ventajas muy positivas debido a la existencia de proveedores con una alta especialización, profesionales responsables de los sectores públicos y privados participantes e implicados en los proyectos, en clara alianza de colaboración operativa entre especialistas públicos y privados. Es a través de la colaboración operativa que se facilitan las actuaciones necesarias para poder optimizar la respuesta ante los nuevos retos en la Seguridad Global y, especialmente, en la Protección de Infraestructuras Críticas.

A modo de resumen

En un mundo que evoluciona rápidamente y en el que convergen salud, seguridad y tecnología, una asistencia sanitaria segura y sostenible ya no solo se limita a los retos sociales y medioambientales relevantes a los que nos enfrentamos actualmente.

Hemos de proporcionar herramientas y soluciones optimizadas que mejoren la sostenibilidad financiera y la eficiencia de las organizaciones sanitarias, mejorando la seguridad para proteger, tanto a pacientes como al personal sanitario, ampliando el acceso a una atención de calidad y proporcionando a los profesionales de la salud una seguridad y un apoyo personalizado y oportuno a lo largo de todo el proceso del paciente.

Hemos de innovar en el presente y para el futuro, y eso pasa por preocuparnos por la falta de progresos generales en la mejora de la seguridad de la atención de la salud y un buen comienzo es darnos cuenta de la mejora significativa que las medidas de seguridad han tenido durante la pandemia de la COVID-19, con un impacto variable y una eficacia efímera dado que, en muchos casos, no han sido adaptadas para su aplicación fructífera permanente.

Una vez más, celebremos el “Día Mundial de la Seguridad del Paciente” y trabajemos por esa seguridad global, integral e integrada, pública y privada.

Los números son de Peggy und Marco Lachmann-Anke en Pixabay

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