Año nuevo, seguridad nueva. Nuevas tendencias y exigencias en sistemas de seguridad y protección


El inicio de un nuevo año ya no representa únicamente un cambio en el calendario, sino un punto de inflexión en la forma de concebir la seguridad. En 2026, los sistemas de seguridad y protección afrontan un entorno marcado por la convergencia de riesgos físicos, digitales, climáticos y humanos, así como por un endurecimiento normativo que exige anticipación, resiliencia y gobernanza efectiva.

Manuel Sánchez Gómez-Merelo
Consultor Internacional de Seguridad

La seguridad avanza en el planteamiento de Seguridad Global y dejando de ser un conjunto de medidas aisladas para convertirse en un sistema integral e integrado de gestión del riesgo, alineado con la continuidad del servicio y la estabilidad social.

Año nuevo, seguridad nueva. Nuevas tendencias y exigencias en sistemas de seguridad y protección, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo

Definición del Concepto 2026

La «Seguridad Holística Autónoma», que es la integración total de la Inteligencia Artificial Agente (AgIA), la ciberdefensa proactiva y la protección física, donde el sistema no solo detecta, sino que predice escenarios y ejecuta contramedidas automáticas de baja latencia para garantizar la continuidad del negocio y la integridad humana.

De la protección reactiva a la resiliencia operativa

La principal tendencia es el paso definitivo de modelos basados en la reacción a incidentes hacia estrategias de prevención y resiliencia desde el diseño.

Los sistemas de seguridad actuales ya no se evalúan solo por su capacidad de impedir un ataque, sino por su aptitud para:

  • Detectar de forma temprana.
  • Contener el impacto.
  • Mantener servicios esenciales.
  • Recuperarse con rapidez y aprendizaje.

Este enfoque está directamente impulsado por marcos normativos como NIS2, ENS y la Directiva CER, que sitúan la continuidad operativa como objetivo prioritario.

Año nuevo, seguridad nueva. Nuevas tendencias y exigencias en sistemas de seguridad y protección, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo

Convergencia de seguridad física y ciberseguridad

La separación tradicional entre seguridad física y lógica ha quedado obsoleta. En 2026, las amenazas explotan puntos de intersección: accesos físicos que permiten ataques digitales, ciberataques que provocan efectos físicos y sistemas OT conectados a entornos IT.

Las nuevas exigencias apuntan a:

  • Plataformas integradas de gestión de seguridad.
  • Monitorización unificada de eventos físicos y digitales.
  • Coordinación entre responsables de seguridad, TI y operaciones.

Inteligencia artificial y automatización: oportunidad y riesgo

La IA se consolida como elemento clave en los sistemas de seguridad: videovigilancia inteligente, análisis predictivo, detección de anomalías o respuesta automatizada.

Sin embargo, esta evolución introduce nuevas exigencias:

  • Transparencia algorítmica.
  • Gestión del riesgo tecnológico.
  • Control del sesgo y la dependencia excesiva de sistemas automatizados.

La seguridad del futuro próximo será incrementada por la intervención de la IA, pero gestionada por profesionales especializados.

Año nuevo, seguridad nueva. Nuevas tendencias y exigencias en sistemas de seguridad y protección, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo

Mayor peso del factor humano y organizativo

Las tendencias técnicas van acompañadas de una realidad persistente: la mayoría de los incidentes siguen teniendo origen humano u organizativo.

Por ello, las exigencias actuales refuerzan:

  • Cultura de seguridad transversal y sectorial.
  • Formación continua y especializada.
  • Claridad en roles, responsabilidades y toma de decisiones.
  • Implicación directa de la alta dirección.

La seguridad ya no es solo una función técnica, sino un asunto de gobernanza.

Seguridad como activo estratégico y reputacional

En un entorno de desinformación y crisis multidimensional, la seguridad impacta directamente en la confianza de la ciudadanía, clientes y reguladores.

Los sistemas de protección deben integrar capacidades de:

  • Gestión integral de crisis y contingencias.
  • Comunicación veraz y anticipada.
  • Coordinación institucional.

La reputación se consolida como un activo crítico de seguridad.

Más normativa, más responsabilidad

El nuevo escenario normativo no solo incrementa obligaciones, sino que redefine responsabilidades.

La alta dirección pasa a ser responsable directa de la gestión del riesgo, con exigencias de trazabilidad, auditoría y mejora continua.

Cumplir ya no es suficiente: hay que demostrar capacidad real de protección, respuesta y recuperación.

El Gran Reto: «La Paradoja de la Confianza»

En 2026, el mayor desafío no es la falta de tecnología, sino la confianza en la automatización. Las empresas deben equilibrar la eficiencia de un sistema que toma decisiones solo, con la supervisión humana necesaria para evitar sesgos o errores algorítmicos catastróficos.

Conclusión

“Año nuevo, seguridad nueva” no es un eslogan, sino una realidad operativa.

Los sistemas de seguridad y protección evolucionan hacia modelos integrados, resilientes y gobernados, donde la tecnología, las personas y la organización actúan de forma coordinada.

En 2026, la seguridad deja de ser un coste inevitable para convertirse en la necesaria inversión, en un factor estratégico de estabilidad, continuidad y confianza.

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