Seguridad vertical -vs- seguridad lateral


Emulando el famoso “como decíamos ayer…” de Fray Luis de León y enlazando con uno de mis últimos artículos sobre crisis e inseguridades, “estamos ante el acoso de, al menos, cuatro terribles Jinetes del Apocalipsis, cuatro crisis: de valores, económica, social y política. Cuatro fuerzas que cabalgan destruyendo a su paso todo lo que creíamos sólidos paradigmas que van sembrando altas cantidades de inseguridad, vulneración de derechos y, consecuentemente, una peligrosa reducción de las libertades”. Ahora, dentro de este marco, vamos a referirlo hacia el pensamiento y las soluciones.


Todo parece indicar que estamos inmersos en una fosa de crisis e inseguridades que están generando cambios estructurales en las relaciones internacionales y sus modelos de desarrollo político y social. Los reguladores que no regularon, los controladores que no controlaron, y los gobernantes que lo permitieron, nos han llevado a un mundo de inseguridades sin precedentes donde, de nuevo, el pensamiento, la inteligencia y la gestión del conocimiento están siendo demandados de forma especialmente importante.

Pero es tiempo de cambio, y no de regodearnos en Apocalipsis, por lo que, aquí y ahora, nos vamos a replantear lo más básico: el pensamiento, en un entorno de inseguridades, con nuevos grandes retos derivados de estas crisis globalizadas que requieren de nuevos planteamientos y soluciones de seguridad.

En un entorno donde los grandes usuarios de la seguridad hoy en día pueden encontrar en el mercado, teóricamente, productos y servicios suficientes para satisfacer todas y cada una de sus necesidades y demandas, se diría que todo lo que se podría inventar ya está inventado, puesto en valor o comercializado. Sin embargo, aún queda espacio para la innovación, ya que lo que en realidad empieza a agotarse es el modelo tradicional de seguridad horizontal o transversal (mismas soluciones para todo). Hemos de desarrollar una innovación más que necesaria hacia la seguridad vertical basada en la segmentación de los mercados y el pensamiento lateral.

Potenciar la seguridad vertical

Hay que abogar por terminar de sustituir el modelo tradicional de seguridad horizontal por el modelo de seguridad vertical, complementado con el pensamiento lateral que franquea las fronteras creativas trazando nuevas rutas mediante la generación de ideas originales e innovadoras que mejor se adapten a los nuevos retos y demandas de seguridad.

Así, mientras que el modelo de seguridad vertical que venimos desarrollando segmenta el mercado en subgrupos de usuarios o actividades cuyas necesidades constituyen el punto de partida para el desarrollo de productos y servicios específicos, lo que ahora pretendo defender es la “seguridad lateral” que tiene por objeto el desarrollo de un planteamiento completamente nuevo que complemente lo que ya vamos consiguiendo.

Obviamente, si queremos hacer seguridad rigurosa y eficaz, las crisis enunciadas lo hacen más complicado que nunca sumándose problemas adyacentes como el de la potente disminución de la partida de la que disponían en las últimas décadas del siglo XX, los departamentos de seguridad para desarrollar y aplicar nuevos productos y servicios. La realidad a afrontar es que hoy tenemos que hacer más con menos.

Pero, hablemos algo de eso que puede ser la “seguridad lateral”, como un complemento avanzado de la “seguridad vertical”, lo que es lo mismo, una suma del pensamiento vertical y el pensamiento lateral. Un pensamiento vertical o lógico que se caracteriza por el análisis y el razonamiento, mientras que el pensamiento lateral es libre, asociativo y nos permite llegar a una solución vista desde otro ángulo. Ambos pensamientos son importantes. El vertical nos ayuda a desarrollar nuestra lógica y el lateral incentiva nuestro ingenio y creatividad.

El término “pensamiento lateral” fue acuñado por Edward de Bono, en su libro New Think: The Use of Lateral Thinking y publicado en 1967. Se refiere a la técnica que permite la resolución de problemas de una manera indirecta y con un enfoque creativo. El pensamiento lateral es una forma específica de organizar los procesos de pensamiento, que busca una solución mediante estrategias o algoritmos no ortodoxos, que normalmente serían ignorados por el pensamiento lógico.

No obstante, y aunque las diferencias entre el pensamiento lateral y el pensamiento vertical son muy básicas, su funcionamiento respectivo es completamente distinto. No se trata de decidir cuál es más eficaz, ya que ambos son necesarios y se complementan. Lo que importa es conseguir la perfecta conciencia de sus diferencias para facilitar la aplicación de ambos.

En el pensamiento vertical la información se usa con su valor intrínseco, para llegar eventualmente a una solución mediante su inclusión en modelos existentes. En el pensamiento lateral la información se usa no como fin, sino como medio para provocar una disgregación de los modelos y su subsiguiente restructuración automática en generar nuevas ideas.

Pero, volviendo a la “seguridad vertical”, término que a duras batallas venimos implantando, sobre todo en la última década, podemos decir que el proceso de seguridad vertical es una secuencia que comienza con la identificación de unas necesidades que nos permiten identificar las personas y situaciones que constituyen nuestro ámbito potencial que se considera fijo y estable. Así mismo, utilizar un mercado predeterminado nos permite establecer un marco competitivo y conocer el tamaño, la variación y la tasa de demanda y crecimiento sirviéndonos de unos indicadores clave.

Teniendo en cuenta por otro lado, que la necesidad de entidades y empresas de adaptar sus productos y servicios a las demandas de ciertos grupos de usuarios (segmentos) y de subgrupos aún más pequeños (nichos) tiene como resultado una proliferación de productos y servicios similares.

Un ejemplo es la tecnología digital, que por su parte, ha provocado una revolución en muchos mercados y aplicaciones, ya que ha suscitado la aparición de nuevos productos y servicios de seguridad dirigidos a la optimización, la gestión y la eficacia.

Además, los usuarios han aprendido a discriminar entre toda la información con la que se les bombardea y cada vez prestan menos atención a la publicidad. La novedad hacia la optimización de recursos y la gestión eficaz podría ser la única forma de suscitar su interés.

En otras palabras, la innovación en toda la trazabilidad del proceso de aplicación de la seguridad vertical es la clave para competir en el mercado actual y las posibilidades de tener éxito.

Por ello, resulta decisivo comprender cómo se debe plantear la innovación en la actualidad basada en el análisis y evaluación de puntos fuertes y débiles de la filosofía de la seguridad tradicional porque, al partir de la definición del mercado, la creación de nuevos productos y servicios se limita en realidad a realizar ajustes o variaciones a los productos y servicios ya existentes.

Sin embargo, recientemente se observa que algunas empresas están poniendo en práctica otra forma de pensar y están presentando ofertas nuevas y originales que revitalizan, una forma alternativa de presentar innovaciones con nuevos productos.

No obstante, para crear nuevos productos y servicios de seguridad, las empresas han de utilizar un proceso diferente al anteriormente descrito para buscar y generar nuevas ideas. Dicho método es el que podríamos denominar como “seguridad lateral” y su gran ventaja radica en que, en lugar de capturar una parte del mercado ya existente, crea nuevos mercados.

La seguridad lateral como complemento de la seguridad vertical

La seguridad vertical parte de la definición del mercado y, aplicando las estrategias de segmentación y posicionamiento, modula el producto o servicio para crear variedades yendo de lo general a lo concreto mediante un proceso de pensamiento secuencial y lógico, es decir, un proceso de pensamiento vertical.

Por su parte, la seguridad lateral, reestructura la información existente y va de lo concreto a lo general mediante un proceso de pensamiento menos selectivo y más exploratorio, provocativo y creativo, es decir, un proceso de pensamiento lateral.

No obstante, existen una serie de situaciones en las que resulta más eficaz aplicar un tipo de seguridad que el otro, puesto que para los usuarios las innovaciones de la seguridad vertical resultan más fáciles de asimilar y comprender y es más adecuado para segmentos que se encuentran en etapa de desarrollo; mientras que el de seguridad lateral resulta más apropiado para mercados maduros en los que el crecimiento es nulo.

Todo ello, sin olvidar que el Director de Seguridad se enfrenta a la inventiva de quienes pretenden vulnerar los sistemas de protección con actos y hechos relacionados en forma casi aleatoria o por contingencias provocadas por comportamientos extraordinarios (terrorismo, cyber delitos, etc.). Así, hemos escuchado decir: “era inimaginable que ocurriese…”, “esto no nos podía pasar a nosotros…”Pues bien, pensar lateralmente lo hará imaginable y aportará nuevas perspectivas.

Es por ello que la aplicación de la creatividad, el ingenio y la perspicacia, propios del pensamiento lateral, unidos a la lógica del razonamiento convencional (pensamiento vertical) constituirán una herramienta de alta utilidad para prevenir y solucionar problemas.

Los nuevos retos y amenazas también podrán ser y serán novedosos e innovadores, por ello no hay que limitar el pensamiento para enfrentarlos.

Adelantarse a los acontecimientos es todo un desafío. La prospectiva de seguridad no puede ser ajena a los entornos y las personas, sus características y situaciones. La empatía otorgará respuestas sobre la reacción de los individuos y de los grupos. El pensamiento lateral ampliará el horizonte de problemas y soluciones.

Los escenarios no siempre se configuran de manera lineal, sino que la creatividad de las amenazas es un factor crucial a tener presente y por lo tanto hay que enfrentarlas con sus mismas armas. El pensamiento lateral aportará al nuevo planteamiento una prospectiva inmediata o mediata advirtiendo hasta lo insólito, sin embargo, posible.

En resumen, cualquier Plan de Seguridad (prevención+protección) además de ser, entre otras condiciones, específico y detallado como aconseja la teoría, deberá concebirse de manera tal que presente una amplia proyección de la seguridad inmediata y mediata, siendo amigable con las personas y diseñando procedimientos que transfieran seguridad al percibir el análisis y soluciones novedosas sin restringirse a patrones establecidos.

Definición del proceso de seguridad lateral

Aplicado a productos o servicios existentes, la seguridad lateral es un proceso de trabajo que crea productos y servicios nuevos e innovadores que satisfacen necesidades, usos, situaciones u objetivos que en la actualidad no están cubiertos, por lo que es un proceso que ofrece grandes posibilidades de crear nuevas categorías o seguridades.

Se trata de un proceso que sigue una metodología y se aplica a un objeto existente para producir una innovación. A diferencia de la seguridad vertical, que surge del hemisferio izquierdo del cerebro en el que se almacenan elementos racionales, la seguridad lateral recurre al hemisferio derecho en el que reside la creatividad.

En este sentido, hemos de recordar que Edward de Bono introdujo el concepto de pensamiento lateral definiéndolo como “un conjunto de procesos destinado al uso de información de tal forma que genere ideas creativas mediante una reestructuración perspicaz de los conceptos almacenados en la mente”, analizándolo y descomponiéndolo en tres fases: selección de un foco, ejecución de un desplazamiento lateral con el fin de generar un estímulo y realizar conexión. El foco es cualquier cosa en la que deseemos concentrarnos, el desplazamiento lateral es una interrupción de la secuencia de pensamiento lógico y, por último, la conexión surge de forma natural, ya que el cerebro es un sistema auto-organizado que continuamente tiende a realizar conexiones.

En este sentido, existen técnicas específicas para generar desplazamientos laterales y se pueden aplicar a la seguridad.

Primer paso: elegir un Foco en el proceso de seguridad. El proceso de seguridad lateral comienza con la elección de un producto o servicio que actualmente se encuentra en aplicación. Al elegir el foco se deben tener en cuenta las consecuencias que tiene la elección de cada nivel. Así, elegir el mercado como foco conlleva trabajar con un objetivo claro, ya que sabemos a qué segmento nos estamos dirigiendo; mientras que si nos centramos en el producto o en el servicio de seguridad no tendremos un objetivo definido.

Segundo paso: desplazamiento lateral o generación de una fractura de seguridad. Existen seis técnicas para realizar desplazamientos laterales: substitución, inversión, combinación, exageración, eliminación y reordenación. Provocar una fractura implica dejar de pensar de forma lógica temporalmente y utilizar las técnicas mencionadas de forma consciente aplicándolas en uno de los tres niveles.

Tercer paso: realizar conexiones. La finalidad de realizar un desplazamiento en el que suspendemos el juicio y dejamos de pensar de forma lógica es aplicar la lógica de forma más aplastante aún. En el tercer paso se trata de conectar las ideas, es decir, de resolver la fractura mediante una valoración.

La consecuencia final del proceso de seguridad lateral puede ser encontrar una nueva utilidad para el mismo producto o servicio, una nueva categoría o una nueva subcategoría.

En cualquier caso, para la ejecución de la seguridad lateral, una entidad o empresa ha de ser innovadora en su funcionamiento y tener establecido un sistema para solicitar, recoger y evaluar nuevas ideas para la seguridad liderado por un Director de Seguridad igualmente proactivo. Dentro del marco de la seguridad lateral, el objetivo no es proponer ideas sin orden ni concierto, sino conectar las propuestas que surjan de la aplicación de técnicas de desplazamiento concretas y compartidas.

Conclusiones

El pensamiento lateral es una nueva forma de concebir el desarrollo de nuestro cerebro, es una forma diferente de enfocar las situaciones, es la nueva forma de usar la creatividad sin seguir los patrones lógicos del pensamiento vertical.

Estos van a ser los parámetros en los que nos debemos basar para el desarrollo de nuevas herramientas, nuevos productos y servicios de seguridad que nos ayudarán a desafiar a esa secuencia lógica, permitiéndonos abrir caminos que nunca se puede saber a donde nos llevarán pero sí nos permitirá salir de un circulo de comodidad.

Por tanto, la seguridad lateral es la aplicación práctica del proceso de pensamiento lateral a la seguridad con la finalidad de encontrar ideas innovadoras para el desarrollo de nuevos productos y servicios. Mediante una serie de técnicas que nos permiten dar un salto lateral, y siguiendo un proceso metódico, cualquier entidad o empresa puede comenzar a hacer seguridad lateral.

Hasta aquí hemos hablado de las claves para comenzar a jugar. Especializarse es cuestión de práctica en la que debo insistir, una vez más, que no hemos de perder ese referente final: hemos de pensar en global pero, actuar en local.

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Una respuesta a Seguridad vertical -vs- seguridad lateral

  1. Excelente artículo. Cordiales saludos.-

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