Estábamos indignados y ahora estamos geoindignados


Todo empezó con un discreto 15M… La sociedad, que parecía que estaba aletargada, empezó a pensar que habría que hacer algo más que simplemente conformarse con lo que estaba pasando.

Las malas decisiones políticas habían dejado de provocar a una ciudadanía resignada ante la evidencia de que sus dirigentes, elegidos por sus propias víctimas, tenían la sartén por el mango y el mango también.

Cuando algo suyo se quema…

Sin embargo, ahora sí sabemos que, con alternativa o sin alternativa, esto que tenemos y que estamos sufriendo no vale y no lo queremos. El ambiente ha venido convirtiéndose en inflamable, como un bosque cargado de la hojarasca de la impaciencia, la injusticia social y el abandono, al que nadie ayuda hasta que se ven las llamas.

En ese punto ya no hay prevención posible. El bosque de nuestra indignada sociedad está en llamas. Las chispas han saltado y siguen saltando de un sitio a otro y el incendio se vuelve un infierno de grandes proporciones con un amplio frente (sanidad, justicia, educación, servicios, etc.) para cuya extinción no solo no disponemos de bomberos, sino que tenemos bien pagados incendiarios, elegidos por nosotros mismos.

MS1El país se quema, las protestas se multiplican y los bomberos (políticos, banqueros y sindicatos) aparecen como verdaderos ineptos para su defensa porque,  sus poderes, mal ejercidos,  les han convertido en expertos incendiarios. En su esquizofrénico afán de autoimportancia, cual Nerones modernos, tocan la lira programática y se entretienen entonando cantos de sirena mientras echan la gasolina de la indolencia y los recortes, y alientan soflamas, al tiempo que ven arder los edificios de los logros sociales que con tanto sacrificio se consiguieron levantar a lo largo de varias generaciones.

Finalmente, tenemos un incendio de grandes proporciones (desempleo, desmoronamiento del tejido empresarial y social, falta de productividad,  grandes agujeros presupuestarios, deuda, corrupción, evasión de capitales, impunidad, arbitrariedad, multiplicación del gasto de las administraciones públicas, obsolescencia administrativa, etc.) y múltiples frentes. Pero son ellos, por acción u omisión, los que han provocado esta catástrofe gastando mucho más de lo ingresado vía impuestos, gestionando penosamente la recaudación, actuando como infractores en beneficio de sus propias corruptelas y arrimando medios para asegurar su buena y larga vida (política y personal).

A ello hemos de añadir que la duración de la mal llamada “crisis” (una crisis por definición es una incidencia concreta, no una situación permanente) y la falta de soluciones (sólo recortes, sin motivación, explicación, negociación ni alternativas, etc.) están ampliando las proporciones y los frentes kilométricos de este gran infierno.

Ahora, el ciudadano tiene que afrontar las graves consecuencias de los incendios provocados por la falta de prevención y control, así como las incompetentes decisiones de malos políticos y peores gestores.

Hace más de un año los ciudadanos se mostraron indignados, pero callados y resignados, y no acabaron en grandes movilizaciones confiando en un nuevo gobierno, en consenso con una oposición y unos sindicatos que pudieran trabajar juntos para empezar a arreglar esta debacle. Eso nunca ha llegado y hoy los mismos ciudadanos y muchos más se tienen que echar a la calle y al monte, porque el incendio está descontrolado, amplía sus frentes y amenaza con la ruina total de lo conseguido.

La prevención falló o simplemente no hubo y el país quedó con gran riesgo por el incremento permanente del desempleo, la falta de expectativas y los duros recortes económicos que amenazaban con provocar en cualquier momento un incendio de grandes proporciones y resultados inimaginables. Y así ha sido. Ahora las consecuencias son de alto impacto social y económico y totalmente transversales, es decir, afectan a múltiples y grandes frentes.

Como es lógico, un incendio de tal envergadura está generando grandes movilizaciones y, algo que empezó siendo un pequeño fuego, un movimiento social de indignados que pedía atención y soluciones, se está convirtiendo en un frente multidisciplinar que cada vez reconoce menos a los bomberos y descubre a los incendiarios.

La chispa saltó con el 15M sobre un terreno mal cuidado y con elevado riesgo de incendio, a partir de la ocupación de la Puerta del Sol de Madrid. Prendió en torno a una difusa y algo confusa protesta pero con un contundente sentido de la indignación, provocada por el continuo deterioro económico y social de nuestro país.

La falta de respuestas y soluciones hizo que la amenaza se convirtiera en realidad, empezando por las movilizaciones contra los desahucios, de especial impacto social, y el desborde de las instituciones y de los partidos políticos que salieron a tratar de apagar el incendio con más gasolina que agua, devastando más si cabe un terreno ya en peligro.

Hoy, ejemplos de nuevos frentes son las movilizaciones de profesionales de la educación, facultativos y personal sanitario, jueces y fiscales, trabajadores de grandes colectivos, estudiantes, ciudadanos afectados por los recortes sociales, desahuciados, y todos los condenados por la pobreza, que ya amenaza a una cuarta parte de la población, y permite decir que no es un bosque lo que arde, sino todo un país.

A los movimientos básicos del 15 M de ciudadanos indignados, también se están sumando profesionales autónomos y pequeños empresarios que ya no pueden contener la amenaza de destrucción de lo suyo.

El 15M señaló el camino, pero, aquí y ahora, estamos peor que entonces, después de más de cinco años de crisis económico-financiera y de una ruptura del pacto social provocado por un sistema capitalista y liberal a ultranza.

La situación es insostenible, con un 26 por ciento de desempleo (más de 5 millones de personas en paro), muchas familias sin ingreso alguno (más de 1,6 millones) y, por si todo esto fuera poco, el Gobierno ha subido la temperatura del riesgo para nuevos incendios con temas tan sensibles como el incremento del IVA y el impuesto sobre las rentas del trabajo, las tasas universitarias, la gasolina, el transporte público… además de retirar las ayudas públicas a guarderías infantiles, efectuar fuertes recortes en el sistema sanitario, servicios sociales y administración de justicia.

Estamos en puertas de que el frente del incendio sea total y las consecuencias, en gran medida, irreversibles.

Mientras tanto, nos tratan de convencer de que hemos pasado lo peor, aunque todavía las llamas llegan casi a la puerta de nuestras casas y mal respiramos, en un ambiente en el que los incendiarios se protegen unos a otros, no asumen las responsabilidades de las consecuencias de los daños provocados y, lo más grave, no tienen las soluciones para repoblar un país asolado y, con toda desfachatez nos dicen que hemos de internacionalizarnos, en definitiva, que nos vayamos a otro país…. Pero ¿que será de los que no sólo no pueden huir sino ni siquiera subsistir aquí y ahora?

Así, hemos pasado de la indignación a la geoindignación, ahora somos y estamos todos inmersos en el problema y, además, hemos de pagar las consecuencias de los agujeros en el sistema financiero, en los gobiernos central, autonómicos y locales, las deudas contraídas de por vida, el deterioro del estado de bienestar y, lo que es más fuerte, escuchar sin vomitar que las consecuencias las hemos provocado por vivir por encima de nuestras posibilidades… ¿Quiénes?… ¿Nosotros? ¿O ellos, que han generado déficit insostenibles y nos han hipotecado por decenas de años?

MS2Pero, dónde están las soluciones?… Con duros recortes no haremos más que provocar más diferencias y repartirnos la miseria. ¿Cómo recuperaremos la productividad y competitividad para generar riqueza si no hay crédito, ni apoyos reales y ni siquiera ideas para recuperar un país devastado por estos incendios de grandes proporciones y frentes múltiples?

Quizá hubiera que empezar por pedir responsabilidades a cuantos corresponda atribuir las consecuencias de esa mala gestión por el gasto desproporcionado, por las inversiones irrecuperables, por la corrupción y el robo a gran escala de tanto mangante deshonesto pero impune al estar protegido por el traje ignífugo del poder.

La realidad produce un viento capaz de avivar las llamas de esa otra hoguera amenazante, ya que los desempleados no pueden tener las ayudas o prestaciones por las que han cotizado, los pensionistas no pueden mantener su nivel básico adquisitivo, los funcionarios han de pagar un impuesto revolucionario, los pequeños empresarios y autónomos no tiene posibilidades para acceder a créditos para tratar al menos de sobrevivir o empezar a producir, el ambiente se caldea y vemos con temor cómo la violencia misma de las llamas de ese incendio que ha provocado la incompetencia y la mala gestión levanta a su vez un viento social ardiente y difícil de parar.

Pero, señores políticos incendiarios, el ciudadano ya no puede más, su ámbito ha sido arrasado, sus posibilidades de vivir y producir dejadas bajo mínimos y ya no solo exige soluciones, sino responsabilidades.

No se puede asumir nuevos recortes sin soluciones ni alternativa. Céntrense en motivar, orientar y ayudar para no seguir destruyendo empleo ni bienestar social; preocúpense en generar riqueza y recuperar el estado del bienestar, en lugar de dejar que la situación se vuelva un verdadero estado del malestar

Si Hacienda somos todos, los ciudadanos también. Esto se ha roto y el sistema ya no es válido.  Presenten alternativa y no se esfuercen en redistribuir tan solo la miseria. La riqueza la han dilapidado desde sus poltronas ignífugas y ahora nos quieren responsabilizar a los ciudadanos, además de hacer pagar los agujeros provocados por su avaricia.

MS3El movimiento de geoindignados (indignados planetarios, con una indignación global, definitiva) no ha hecho nada más que empezar, y en sus manos deberían de estar las soluciones para apagar estos incendios de grandes proporciones y consecuencias imprevisibles.

Nuestros líderes se niegan a reconocer que estamos ante un final de una época, de un sistema económico y social y que necesitamos nuevas soluciones para afrontar el presente y el futuro.

No queda más remedio que replantearse de raíz la escala de valores que nos ha permitido llegar a tamaña acumulación de yesca: La falta de humanidad que consiente tanta corrupción, tanta injusticia y tanta arbitrariedad; la falta de ética que se ha hecho compañera de trabajo en despachos, estrados, púlpitos y escaños; la falta de dignidad que impide denunciar la ignominia a los adláteres bien pagados; la falta de altura moral que hace de nuestros líderes auténticos ejemplos negativos de lo que enseñamos a nuestros hijos; la falta de autenticidad que ha convertido a la mentira en herramienta política habitual; la falta de justicia que permite a los más poderosos encumbrarse sobre el hambre del 80  por 100 de la humanidad y a los más ambiciosos ocupar el puesto de los más capacitados; la falta de inteligencia que les impide contemplar el conjunto y programar soluciones a medio y largo plazo, más allá de sus propios intereses personales o grupales; la falta de sensibilidad que les impide mirar el dolor, el hambre, la soledad, la dependencia, la enfermedad o la marginación como responsabilidad ineludible de cuidado, en lugar de vendérnosla como la “mala suerte inevitable” de los menos dotados.

Las cerillas están encendidas… Si continúan los extintores cargados con la gasolina de la ignorancia, que a nadie le extrañe que de nuestro sistema económico y social no queden más que las cenizas.

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5 respuestas a Estábamos indignados y ahora estamos geoindignados

  1. Roger Albalá Gallego dijo:

    Seamos serios nuestros lideres vendieron sus voluntades a la gran banca y sector financiero, que son los que actualmente marcan las directrices para legislar y de ese modo ir atando cada vez más los cabos de la avaricia y la vanidad de pocos enloquecidos por acumular poder y dinero….

    Este modelo esta marcado por personas soberbias y sin ganas de dar marcha atrás, en su actitud megalomana por reunir poder y riqueza.

    Espero estar equivocado pero o se gesta un milagro o esto no pinta bien, para un futuro no muy lejano…. como ya digo este modelo es absolutamente insostenible…..

  2. zerpico1 dijo:

    Don Manuel, si, somos unos geoingignados, su discurso inicio en España, pero igual parece hecho en Guatemala, México, Argentina,
    esta sociedad, se quiebra, sin remedio, es indignante, la falta de valores, de moral, respeto, responsabilidad, honestidad, honradez, vaya, parece que de todo. Y luchar contra corriente, es tan desgastante como inútil, pero que remedio, ya estamos en este barco y hay que seguir navegando, para llegar a buen puerto, un abrazo solidario. zerpico

  3. bakaladero123 dijo:

    Buen discurso, yo parto de una base que ya los antigüos romanos rezaban: Corruptio optimi pesima, La corrupción de los mejor lo peor. Todo poder, político, civil, e incluso eclesiástico, acaba corrompiéndose, sólo las personas honestas, con principios y defensores de la verdad permanecen firmes ante tan arrolladora y corrupta situación, los que nadan contra corriente, los mártires, los santos, los héroes. Ya lo decía un pensador: Dadme a cuatro como San Francisco de Asis y cambiaré el mundo. La sociedad de hoy necestia modelos a seguir, la crisis actual es una crisis moral. Andaba Diógenes a plena luz del día por las calles con un foco de luz, y le decían dónde vas a pleno dia con esa luz, a lo que respondió: Busco un hombre… El mundo de hoy necesita “Hombres” que arriesguen todo por la VERDAD, la crisis actual es una crisis de Santos, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, etc etc, hablamos de una reforma estructural, echamos la culpa al mundo de lo que ocurre, pero la verdadera reforma ha de ser individual, no hay que cambiar las estructuras hay que cambiar el corazón del hombre.

  4. Julio Maroto dijo:

    Estando de acuerdo en todo con tu excelente análisis / denuncia, Manuel, sin embargo la solución debe darse dentro de la política; fuera de ella solo nos pueden llegar extravagnacias militaristas o regímenes populistas-fascistas. Así que, como bien dices, estando las cerillas encendidas, bien harían los principales responsables políticos en ponerse las pilas y escuhar al pueblo: no todo debe o puede ser recorte, en aboluto.

  5. No solo es un articulo que nos lleva a una profunda reflexion, si los politicos y lideres continuan con esa indiferencia, a corto plazo se daran cuenta que la guerra avisada mata gente.

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