Un año más, la Seguridad Privada presenta un amplio programa de nuevos retos, exigencias y necesidades en el proceso de evolución y dinamización sectorial de su oferta y, sobre todo, de su demanda.
Una seguridad privada que es ya mucho más que una actividad “auxiliar, complementaria y subordinada de la seguridad pública”, y que en su integración operativa están unidas para ofrecer y garantizar la mejor seguridad ciudadana, y que su ámbito de aplicación tiene múltiples aspectos y actividades en desarrollo permanente y donde hemos de convenir que su formación y capacitación, por definición “especializada”, requiere de análisis y planteamientos también en evolución permanente para la captación y retención del talento.
Manuel Sánchez Gómez-Merelo
Consultor Internacional de Seguridad
En materia de formación y capacitación especializada es momento, una vez más, de reflexionar sobre el “qué, quién, cómo, dónde y porqué” a fin de avanzar en la especial necesidad de captación y retención de todo tipo de profesionales para la industria, sector y mercado de la seguridad privada.

La importancia de la formación en seguridad privada
Partiendo de que la seguridad (prevención+protección) es la respuesta al análisis de riesgos, amenazas y vulnerabilidades, su “qué” en formación está relacionado con los recursos humanos, técnicos y organizativos de los que podemos o debemos disponer de cara a aportar soluciones.
Las entidades públicas y privadas (sector y mercado) cada vez demandamos más profesionales que sean capaces de adaptarse a las nuevas situaciones y necesidades y a los diversos retos y exigencias en materia de seguridad a los que se han de enfrentar día tras día.
La realidad del presente y el futuro próximo están marcados por importantes cambios sociales y tecnológicos de seguridad, por lo que es necesario adaptarse a ellos, con el fin de poder dar las adecuadas respuestas con eficiencia y eficacia.
Los profesionales de la seguridad se han hecho más visibles e imprescindibles para las organizaciones, con nuevas exigencias a nivel de personal, puesto que se ha demostrado y reconocido que la seguridad es algo más que disponer de vigilantes o cámaras, realizar investigaciones o resolver incidentes con especial resiliencia.
La formación que necesita el sector de la seguridad privada
Para ello, es precisa una nueva formación profesional, básica y especializada que tenga como principales objetivos adquirir las capacidades imprescindibles para desempeñar funciones de seguridad (prevención y protección), obteniendo las necesarias competencias profesionales para el diseño, planificación, instalación, gestión e implantación de los correspondientes sistemas, planes y protocolos.
Es cada vez más importante, que las personas implicadas en tan delicada labor posean la capacidad técnica y operativa adecuada a las necesidades de cada uno de los sectores y áreas de trabajo, tanto en el ámbito institucional como empresarial, y tanto para las organizaciones prestatarias de servicios como para usuarias de las distintas seguridades.
En este sentido, la formación básica, permanente y especializada aporta solo ventajas, como:
- La mejora de la competencia profesional y la productividad (eficiencia y eficacia);
- La mayor satisfacción profesional en el puesto de trabajo;
- La mejora en las condiciones de trabajo a través del mayor conocimiento y capacidad técnica u operativa;
- El incremento de las oportunidades en el mercado laboral, con acceso o mejora en el empleo;
- El aumento de la motivación y la implicación laboral y personal;
- El incremento de la confianza y la autoestima en las relaciones laborales y personales;
- Las mejores condiciones para la captación y retención del talento.
Para llegar al cumplimiento de estos propósitos, es preciso actualizar la información sectorial de forma permanente y realizar nuestros estudios y análisis, además de tener el conocimiento que nos permita plantear las respuestas adecuadas. Esto nos obliga a disponer de una formación en seguridad básica, profesional y especializada en cada nivel académico correspondiente.
La formación especializada opcional, requerida y regulada o exigida para las diferentes funciones y actividades de todo el personal implicado en materia de seguridad (prevención+protección) es el “quién”, es decir, desde los directivos e ingenieros, hasta el personal técnico u operativo y demás profesionales implicados.

Tratándose de una formación básica y especializada que, además de ser opcional o regulada y exigida para diferentes funciones y actividades, existe un “cómo”, con bases mínimas de secuencia y contenido, que pueda servir para cubrir cada una de las especializaciones o actividades.
El nuevo escenario profesional de la seguridad privada
Todo esto hace necesario disponer de un amplio catálogo de cursos básicos y de especialización o postgrado, lo que desemboca en la configuración de un “dónde” poder realizarlos y obtener certificados serios que los respalden, como son los Centros de Formación de Seguridad acreditados por el Ministerio del Interior o de Educación y Formación Profesional y entes asociados y universidades.
Es preciso un amplio catálogo de programas de formación básica y especializada para cubrir el amplio espectro de necesidades de los proveedores de sistemas y servicios de seguridad, así como de los múltiples usuarios de actividad institucional, empresarial o industrial y, muy especialmente, de todo el ámbito de las infraestructuras esenciales, críticas y estratégicas, Este proceso explica el “porqué” del análisis y las imprescindibles respuestas de la formación que requiere esa seguridad privada, en evolución permanente y cada vez más implicada e integrada de forma operativa con la seguridad pública, al servicio de las distintas Estrategias de Seguridad Nacional.
Especial mención, sobre la base de los nuevos retos y exigencias, merece el estudio, actualización y mejora, de todos los programas concernientes a los Directores de Seguridad puesto que el desarrollo, especialmente de los programas y proyectos de seguridad en infraestructuras críticas y esenciales, está demandando nuevos programas con una mayor visión holística y sectorizada a la vez.
Con todo ello, y con una formación especializada actualizada, podemos contribuir a mejor captación y retención profesional para ofrecer el adecuado rendimiento de la seguridad (eficacia y eficiencia) en entidades públicas y privadas en materia de seguridad física y lógica con experiencias al más alto nivel.
Actualmente, el sector de la seguridad privada dispone de recursos y experiencia para poder suplir esas importantes necesidades de profesionales y programas formativos para dar la respuesta a los nuevos retos y demandas de profesionales y soluciones para la seguridad humana y ciudadana.
Gracias, don Manuel, Saludos