Seguridad: crisis y oportunidad


No cabe duda de que vivimos momentos en los que la palabra crisis ha adquirido un protagonismo de primer orden y de vital importancia para el mantenimiento y desarrollo de nuestra sociedad y, consecuentemente, nuestra seguridad.
Y también, sin duda, en los momentos de crisis son cuando se presentan las mejores oportunidades para el mejor desarrollo de una actividad o un sector de actividad.
Pero, no perdamos el referente de que una crisis no es más que un cambio brusco en un proceso, un giro en una tendencia normalmente agotada.
Aunque, no es menos cierto que para el mundo económico –provocador en este caso de la crisis que se está desarrollando– la crisis se convierte en un cambio de coyuntura –no tanto de beneficios–, en un cambio de escenario que exige un cambio en las prácticas.
En cualquier caso, son momentos de crisis pero, también son momentos de oportunidades que hay que aprovechar no aplicando las viejas fórmulas basadas en los recortes presupuestarios, despidos laborales y ajustes de objetivos, que suele ser el recurso único de los que no tienen alternativa o visión, sino que son momentos para aplicar fórmulas imaginativas para situaciones complejas. Es decir, es un reto para aquellos que son capaces de ver oportunidades donde otros solo ven dificultades y amenazas objetivas.
El sector y el mercado universal de las seguridades también está ante uno de estos momentos. Tradicional y, en general, anclado más en la demanda obligada que en la oferta imaginativa y dinámica, ha llegado su momento en definitiva de cambiar, de encontrar y aprovechar las oportunidad que ofrece la crisis para consolidar el reconocimiento e importancia de la seguridad para la sociedad.

¿Pero cuál puede ser la oportunidad?

El primer paso es la segmentación y personalización de la seguridad que, con algunos de los buenos empresarios y gestores ya comenzamos a trabajar y cambiar hace algún tiempo. La industria y los servicios de seguridad empieza verdaderamente a ayudar y ayudarse a sí misma cuando entiende al consumidor y, sobre todo, cuando descubre que no hay un consumidor general, sino muchos tipos y modelos de demanda de exigencia de eficacia para cubrir tanto antiguos como nuevos retos (riesgos, amenazas y oportunidades) y nuevas exigencias.
Este planteamiento nos debe llevar a avanzar, por un lado, en la adecuación de cada producto y servicio al consumidor al que va destinado y, por otro lado, a la investigación sobre las necesidades reales de los consumidores para desarrollar nuevos productos y servicios de seguridad.
Consecuentemente, esta forma de pensar y actuar nos debe llevar, nos está llevando, a “no disparar sobre todo lo que se mueve”, sino concentrar nuestros esfuerzos y recursos técnicos y económicos allá donde verdaderamente existe necesidad y posibilidades de éxito.

¿Cómo se llama entonces la oportunidad para el sector y el mercado –oferta y demanda– de las seguridades?

Se llama investigación y planificación de productos y servicios para actividades segmentadas. Se llama capacidad para concebir técnicas y procedimientos que el sector y el mercado de las seguridades define, hasta ahora y en muchos casos, de forma unilateral y subjetiva. Se llama garantizar el tipo de producto y servicio de seguridad que objetivamente estudiado es el que se precisa. Se llama, en definitiva, elevar el nivel de especialización y profesionalización en todos y cada uno de los frentes y actividades de la seguridad (diseño, producción, servicio y gestión).
La oportunidad de la industria y de la gestión de las seguridades está en elevar el nivel –para algunos nuevo- de pensar en términos de consumidor final y en términos de planificación de los productos y servicios necesarios.
Es un cambio cultural y profesional importante que ya han acometido otros sectores de actividad y que han entendido muy bien las empresas de seguridad y grandes usuarios que tienen éxito en su planteamiento y en sus resultados.
Si tradicionalmente la estrategia ha sido, para la oferta, diseñar un producto o servicio e intentar colocarlo casi empujando al mercado y, para la demanda, simplemente utilizar lo que genéricamente ofrecía el sector, está demostrado que este enfoque ha sido y es caro, ineficiente y de carencias para la eficacia.
Contrario a este sentido algunos grandes usuarios y algunas empresas de seguridad venimos demostrando que, la inteligencia, la investigación, la tecnología y, sobre todo, el empirismo y el conocimiento acumulado, hacen que se pueda invertir la forma de pensar y actuar y avanzar en la verdadera colaboración entre el mercado (necesidad) y el sector (solución) para determinar y definir lo que se debe producir y servir.
En definitiva, aprovechar en momento de crisis las capacidades para obtener los mejores productos y servicios para una demanda con mayores y nuevos retos, nuevas exigencias y oportunidades presentes y por venir.
En cualquier caso, con o sin crisis, debemos desearnos ¡¡Muchas Felicidades para el año 2009!!… que las necesitaremos.

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