La gestión de las seguridades y el pensamiento cuántico


Concluyendo que son continuas las señales de alarma, las más que percepciones de inseguridad que están viniendo por todos los frentes: económicos, sociales, políticos y culturales y están provocando una sensación generalizada de múltiples problemas generalizados, hemos de realizar nuevos y revolucionarios planteamientos de la gestión de la seguridad, ahondando en el pensamiento cuántico.

Estamos inmersos en grandes tensiones socioeconómicas, políticas y ambientales que siguen derivando en crisis basadas en el incremento de las desigualdades económicas y sociales, con mantenimiento de grandes bolsas de desempleo, delincuencia organizada transnacional, migraciones obligadas por el terror o por las carencias básicas sociales, etc.

Todo ello, sin perder de vista que a poco más de una década de los terribles atentados terroristas de septiembre de 2001 en los Estados Unidos donde se provoca la ruptura del último paradigma de seguridad, la preocupación por ésta sigue siendo una de las cuestiones prioritarias para todo el mundo, pues no solo se ha destrozado el modelo, sino todo el sistema de lo que podemos y debemos llamar Seguridad Humana. Una amenaza difusa y confusa de terrorismo que vive entre nosotros.

No obstante, esta ruptura del paradigma de seguridad, especialmente reflejada por atentados terroristas, está lejos de ser el único problema de inseguridad.

Hablemos pues de nuevos paradigmas cooperativos y holográficos, necesarios para afrontar eficazmente la multitud de nuevos retos y nuevos desafíos transfronterizos que precisan un enfoque multilateral, integral, e incluso universal.

Es el momento de implementar una visión de conjunto orientada a la búsqueda del mejor resultado y del bien común, con análisis y abordajes sinérgicos que puedan desembocar en una verdadera Seguridad Humana.

Todas las fuerzas en concurso han de limar diferencias y apostar por valores y soluciones que conduzcan a un modelo de seguridad única que pueda agilizar la implantación de una plataforma de integridad que consolide las bases del bienestar de una sociedad actualmente inmersa en crisis prologadas, fracasados sistemas socioeconómicos y sociopolíticos, amenazas terroristas globalizadas y repercusiones de Estados fallidos o en descomposición.

Cada día se suman nuevas amenazas que representan nuevos retos y, consecuentemente, requieren nuevas exigencias de seguridad que ya sólo admiten un planteamiento de conjunto en base a un pensamiento holístico.

Así pues, hemos de ponernos en movimiento y sacudirnos la pereza, el miedo, el desconocimiento y, especialmente, las rigideces de esquemas reactivos, y hemos de hacerlo entre todos, cada uno en su ámbito (seguridad pública y privada) con sus fuerzas en colaboración, siempre con prudencia y también con firmeza y, sobre todo, con esa imprescindible visión integral, holística y proactiva.

Pero, si seguimos pensando con la mente lineal de siempre no es posible modificar nuestro modelo social, basado en un individualismo patológico con preguntas sin respuesta de: ¿cómo vamos a salir de esta situación?, ¿quiénes nos van a ayudar?, la clase política con su actual radicalismo e inmersa en generalizados síntomas de corrupción?, ¿las corporaciones económicas, más vinculadas con los problemas que con las soluciones?, ¿los medios de comunicación que anteponen intereses de audiencia a cualquier otro?

Necesitamos una revolución copernicana de pensamiento que nos permita sacar la cabeza de la zona cómoda del geocentrismo aprendido, porque, al igual que la tierra resultó no ser el centro del cosmos, llegará el momento en que podamos comprender y demostrar que cada país, cada bandera y cada credo no son el centro de nada ni pueden seguir beneficiando a nadie si no benefician a todos.

Tenemos que poder entender y defender una visión más alta y amplia y esa adaptación requerida es urgente porque nuestros antiguos paradigmas han quedado obsoletos y no tenemos el repuesto. La situación es cada vez más compleja y se requiere aumentar la velocidad hacia esos nuevos modelos de entender lo global ya que todavía nos quedan por vivir amenazas emergentes nunca antes enfrentadas.

Renovar los circuitos del pensamiento

Para empezar, hemos de aprender a renovar los circuitos de nuestros cerebros corporativos de seguridad.

La necesidad de cambiar de paradigma es real e imprescindible. Muchos hablan del término pero pocos lo entienden o están haciendo algo nuevo por impulsarlo en sus ámbitos. Hay quien piensa que se trata simplemente de un modelo teórico o de una forma de pensar. Es algo más. Significa todo un marco conceptual que engloba nuestras ideas inconscientes y nuestros valores más arraigados y que enfoca íntegramente nuestra realidad mental y emocional, pero, sobre todo, determina nuestras expectativas y proporciona respuesta a las preguntas y estructura nuestro punto de vista allá donde lo estemos aplicando.

a) El Pensamiento Racional, lógico y guiado por las reglas que da lugar a conceptos y categorías del paradigma newtoniano de partes.

b) El Pensamiento Asociativo, vinculado a los hábitos, similar al paradigma ondulatorio newtoniano, según el cual todo está entrelazado.

c) El Pensamiento Creativo, capaz de romper las reglas y de crearlas y que se comporta de forma similar a las estructuras emergentes que encontramos en el paradigma cuántico.

De ellos, cabe destacar el pensamiento asociativo o pensamiento paralelo, que nos permite reconocer pautas, aprender habilidades y está arraigado en nuestra experiencia física y emocional. Es de tipo “ensayo y error”.

Creatividad y pensamiento cuántico

Dicho que el cambio de paradigmas de seguridad es imprescindible para acometer nuevos retos y exigencias en la sociedad que vivimos, hemos de analizar y actuar sobre aspectos de seguridad con una visión holística, pues el mundo no está formado por piezas separadas y aisladas, sino conjuntos que guardan una relación compleja y sinérgica entre sí.

Es el momento de avanzar y revisar las viejas leyes newtonianas de comportamiento que también afectan al panorama de las seguridades.

La newtoniana es una ley simplista marcada por la idea de “o lo uno o lo otro” y el culto al experto, con leyes férreas de predicción, control y programas.

La ciencia cuántica nos dice que el mundo es de una pieza, es holístico por tanto, la humanidad se enfrenta irremisiblemente a un “salto cuántico” hacia un futuro en el que el todo esté presente siempre al tiempo que la parte.

La actual sociedad y sus seguridades requiere de un punto de vista nuevo y diferenciador, y una determinada manera de entender el tiempo, que es más corto y el espacio, que es más grande, de la mano de la lógica, la inseguridad y la causalidad, que son invitados permanentes.

Hay que dar un salto hacia lo desconocido, hacia un cambio de paradigma de seguridad que enfoque los problemas de manera cuántica. El espacio y el tiempo cuánticos poseen escaso significado. Los sucesos cuánticos son incontrolables, se producen sin causa aparente y un principio cuántico de incertidumbre sustituye a las leyes de la naturaleza predecibles hasta ahora.

En este sentido, el pensamiento cuántico ha de ser creativo, intuitivo e inclusivo y servir para romper nuestros hábitos, modelos mentales y paradigmas ya obsoletos.

El pensamiento cuántico es holístico y unifica, contempla y relaciona todos los datos, integra los procesos del pensamiento en serie y asociativo pero, para pasar a esta forma de pensar, hemos de hacerlo desde fuera de nuestros esquemas obsoletos, reactivos y rutinarios habituales.

En cualquier caso, no hay que minusvalorar que la revolución newtoniana supuso el gran estallido del pensamiento en serie, el pensamiento oriental hizo florecer el pensamiento asociativo y el pensamiento cuántico lo que hace es dar un salto hacia una perspectiva situada más allá.

Atrevámonos a saltar.

Manuel Sánchez Gómez-Merelo
Consultor Internacional de Seguridad
Miembro experto de la Comisión Nacional de Seguridad Privada
Vocal de la Junta Directiva de AES, Asociación Española de Empresas de Seguridad

Artículo publicado en el Boletín 55 de AES

Esta entrada fue publicada en Ciberseguridad, infraestructuras críticas, inteligencia, Manuel Sánchez Gómez-Merelo, políticas de seguridad, prevención, protección, Publicado en otros medios, seguridad, seguridad ciudadana, seguridad corporativa, Seguridad económica y financiera, seguridad humana, Seguridad jurídica y normativa, seguridad nacional, seguridad pública, seguridad privada, terrorismo. Guarda el enlace permanente.

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